La Documentación entendida como disciplina científica, debe
buscar las causas
últimas de la comunicación de la ciencia en los procesos que
posibiliten la transmisión de los conocimientos, para convertirse de este modo, en la base de
nuevos conocimientos, lo cual le permite situarse por un lado, en el ámbito espectral de
la Ciencia de la Ciencia y por otro, dentro de las ciencias informativas al intentar establecer
la mayor perfección del proceso de la comunicación de ideas en un campo del saber determinado.
Las Ciencias de la Documentación, como todas las ciencias,
deben dedicar parte de su conexión con otras ciencias con las cuales guardan una
relación de interdependencia.
Como ciencia tiene que hacer hincapié en la investigación,
circulación y contenido de la información científica, mientras que como técnica tendrá que
diseñar y utilizar sistemas, vehículos y herramientas que resuelvan los problemas de
acceso y control de los documentos.
La importancia que ha adquirido la documentación como
ciencia está estrechamente ligada a la explosión que la información ha experimentado en
los últimos años, y que tiene su máximo exponente en las nuevas tecnologías,
especialmente desde la aparición de la red de redes, Internet.
Vivimos en la sociedad de la información, y quien posea la
tecnología y el dominio para explotar esa información podrá producir más y, en consecuencia,
ser más competitivo. Para poder explotar de forma óptima esta información, las
organizaciones tanto públicas como privadas, son cada vez más conscientes de que necesitan “gestores de la
información”, personas especializadas y profesionales en la materia, y es aquí donde entra en
juego el documentalista.
Cada día se impone con más fuerza la necesidad de contar con
profesionales
de la información para la gestión documental. El problema se
plantea cuando estas instituciones son incapaces, la mayoría de las veces, de
programar la contratación fija de estos profesionales, y recurren con asiduidad a la
creación de contratos temporales, enmascarados la mayoría de las veces bajo la denominación de
becas. Esto ha dado lugar al nacimiento de una nueva figura profesional: el becario.
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